lunes, 29 de noviembre de 2010

Con las manos en la masa

Siempre que vuelves a casa
me pillas en la cocina
embadurnada de harina
con las manos en la masa.


¡Niña!, no quiero platos finos,
vengo del trabajo
y no me apetece pato chino.
A ver si me aliñas
un gazpacho con su ajo y su pepino.

Papas con arroz,
bonito con tomate,
cochinillo,
caldereta,
migas con chocolate,
cebolleta en vinagreta,
morteruelo,
lacón con grelos,
bacalao al pil pil
y un poquito’e perejil.

—¡Chiquillo! que yo hice un cursillo
para cordon bleu.
—Eso ya lo sé pero, ¡chiquilla!
—¿Qué?
—Dame pepinillos
y yo los remojaré
con una copita’e Jerez.


Desde bien enana que me sabía yo de memoria esta canción y lo mayor que me tuve que hacer para darme cuenta de que era Sabina el que cantaba (con Gloria van Aerssen para más señas)… Y especifico cantaba porque la canción es de Vainica Doble, que para eso una de las integrantes (la que no es Gloria van Aerssen) es hermana de Elena Santonja, la presentadora. De lo que se entera una.

En mi casa se veía Con las manos en la masa. Son curiosos los recuerdos de cuándo eras enano. Creo que lo que ahora valoraría de ese programa serían las entrevistas a los invitados y comprobar las mañas que se diera cada uno. Sin embargo eso era precisamente lo que me resultaba más molesto cuando lo veía de pequeña. Me daba igual quién era, a qué se dedicaba o dónde había aprendido ese señor con bigote a hacer el bacalao al pil-pil. Pero es que no ven que se les va a quemar el caramelo con tanto hablar!!

El caso es que sigo inmersa en mi fiebre cocineril y hasta los codos de masa me he pasado alguna tarde.


Casi siempre se me olvida hacer fotos por lo que no tengo mucho que enseñar. Afortunadamente en muchos casos.


Creo que podría definir cuatro categorías y englobar en ellas los últimos experimentos:

Buena pinta y mal sabor: unas prometedoras muffins(*) de plátano y avena en las que se debió producir una extraña reacción entre el bicarbonato y la sal con resultado totalmente insaboro. Increible pero cierto, no sabían a nada. Con el crumble de pollo pasó más o menos lo mismo.

Mala pinta y mal sabor: otro experimento que bien se podría haber llamado “Pa que te metes?” o bien “¿Qué necesidad había?". Muffins de manzana y calabacín. El nombre no prometía mucho pero sentía curiosidad. El resultado fueron unos inquitantes entes de color verdoso y textura húmeda. Si no hubiera sabido que las había hecho yo diría que eran una plantación de hongos.


Mala pinta y buen sabor: a esta categoría pertenecen los muffins de limón y arándanos, la tarta de chocolate y Nutella, las hojaldrinas de naranja. En el primer caso se convirtieron en una especie de volcanes con lava de arándano… muy ricos por otra parte. Lo segundo… nada que lleve Nutella puede estar malo, pero es verdad que quedó feica la tarta. Y las hojaldrinas de naranja acabaron como unas galletas un poco duras y feas pero muy ricas.

Buena pinta y buen sabor: cuando las cosas son buenas y además lo parecen, pues mejor. Las galletas blanco y negro, la Burger Queen, el salmón teriyaki, el brownie de plátano, las barritas de cereales.


Mención aparte le voy a dar a las galletas de jengibre. ¡Qué descubirmiento! Me estoy volviendo una loca de las especias. De momento sólo son redonditas pero me entretuve decorándolas un ratillo.




A los que vengan esta tarde a casa a ver el fútbol, si son buenos, les dejo coger una.

Y premio especial del público para la pizza. Que me gusta a mí el rollo de hacer masas de pan. Mezclas, amasas, levas, desgasificas, estiras… tiene un punto de vuelta a los orígenes. Y siempre puede ser un punto a favor para sobrevivir a un holocausto zombi.


Aquí mi criatura de champiñones, bacon y rúcola en su sauna.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Zombis (Quinta Entrega): The Walking Dead

Parecía que ya había dicho todo lo que tenía que decir sobre los zombis pero una nueva serie ha traído el tema a la actualidad: The Walking Dead.

Que se hiciera una serie sobre zombis es algo que, sin darme cuenta, había echado de menos desde siempre. He visto muchas pelis con esta temática y de todo tono (de risa, de miedo, de asco sin más...) y, al terminar de verlas, todas me dejaban con la misma sensación: se acaba como podía haber seguido tres horas más.

Porque los zombis es lo que tienen, viven muuuucho tiempo y los hay a patadas. La historia siempre podría continuar. Siempre he tenido la impresión de que dejaban de escribir el guión cuando les llegaba para noventa minutos de peli.

Todo esto se traduce en que ya hacía tiempo que alguien tenía que haber hecho una serie de zombis! Y aquí la tenemos.


Ya he visto los cuatro capítulos que se han emitido. Algo de lo visto será comentado. Pero no creo que nadie pueda acusarme de spoiler... Es una serie de zombis, vale? Hay un holocausto, unos pocos humanos sobreviven como pueden y hay zombis por todas partes. Si te muerden te conviertes en uno de ellos. Lo de siempre vamos.

Entreguémonos al análisis.

Como los subtítulos no funcionaban muy allá, la estamos viendo en castellano. Casi siempre es un error pero es lo que hay. El caso es que, en la serie, a los zombis los llaman "caminantes". Me huele a que no han encontrado una alternativa mejor pero a mí me suena demasiado a peregrino.
La caracterización de los zombis es bastante buena. Lo que no se corresponde con los cutrecromas que usan a todas horas y que cantan por soleares.

Basándome en la Guía de supervivencia zombi de la que ya informé aquí, tengo que decir que los zombis de The Walking Dead son un reflejo de lo que se supone que es un zombi.

Estos zombis no corren que se las pelan, ni les quema la luz del sol, ni caminan por los techos y sólo se les mata reventándoles el cerebro. Vi una escena de una cabeza cortada que seguía intentando morder que me emocionó por su rigor.

¿Ya doy suficiente miedo o sigo? Venga sigo.

El único fallo a este respecto que he encontrado es que estos zombis parecen ser capaces de usar herramientas. Se ve a algunos usar piedras para romper los cristales de una puerta y eso se supone que no saben hacerlo.


Por lo demás muy bien. Sólo diría que muchas situaciones me resultan muy previsibles. Pero debe ser porque he visto demasiadas pelis del género y no parece que nadie del gremio sea muy original.

Lo que me ha parecido más curioso es la composición del grupo de personas no zombis. No sé si es que todavía tengo secuelas pero me parece que hay una clarísima relación entre los protagonistas de esta serie y los de... atención.... Perdidos!

Sí, puede parecer que se me ha ido la perola definitivamente, pero tengo el pálpito de que alguien me va a dar la razón. Teniendo en cuenta que el comic en que se basa la serie de los zombis se publicó por primera vez en 2003 y que la primera temporada de Perdidos se emitió en 2004 puede ser que el original y la copia sean justo lo contrario. Me da igual, haber llegado antes.

Rick Grimes vs. Jack Shephard: Rick es el prota. Es poli de pueblo y, si cabe, más güeno todavía que Jack. De momento de puro bueno parece tonto.


Lori Grimes vs. Kate Austen: La infumable Dra. Tancredi de Prison Break. No puedo con esta tía. Me caía incluso peor que Kate. En The Walking Dead, de momento es igual de petarda pero un poco más egoista.


Shane Walsh vs. James "Sawyer" Ford: Apañero poli del prota poli. Este es más altruista que Sawyer pero igual de aprovechadillo. Además, Shane parece Richard Gere con una reacción alérgica.

Dale vs. Locke: Dale también va de místico, da discursitos enigmáticos y lleva ropa multibolsillo. Es el dueño de las únicas herramientas disponibles en el campamento (como los cuchillos de Locke, vamos).

Jim vs. Desmond: Dos iluminados con pinta más bien poco aseada y visiones sobre el futuro. (Seguro que acaba siendo mi favorito).
Y en plan integración étnica también tenemos equivalencias ya que hay:
Un coreano: Glenn vs. Jin


Un negro: T-Dog vs. Michael

Y un latino entrado en carnes: Morales vs. Hurley

Para mi gusto demasiadas coincidencias.

Hasta junticos se parecen.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Cocinar y Comer

Todavía no tengo claro si me gusta más cocinar o comer.

Hay quien dice que cocinar es una frustrante pérdida de tiempo por lo efímero de las obras. Pero si se disfrutan como se debe cumplen perfectamente su función. Otra cosa es “echar de comer” a gente que engulle sin masticar como los pavos. Para esos siempre tengo patatas fritas. (Y ahora que no se me ofenda nadie que haya venido a casa y haya comido patatas fritas… cada cosa tiene su momento…).

Desde que vivo con Mi Santo, de la cocina casi siempre me encargo yo. Al principio aprendí los básicos y me dediqué a alguna gochez que otra. El resultado fueron demasiados kilos de más que me hicieron aterrizar de cabeza en el apasionante mundo de los sopicaldos de verdura.

Pero como ahora estoy dejando de fumar (dos meses y medio ya), me permito ciertas licencias. Para ser más exactos, la cocina se ha convertido en una ciudad sin ley de la que sólo salen viandas, manjares y ambrosías hipercalóricas.

Yo lo racionalizo como que estoy en mi etapa de desarrollo gastronómico experimental. Mis lorzas están encantadas con la racionalización.

Me permito lo de la racionalización porque se trata de un proceso muy documentado. En poco más de tres semanas, la carpeta “Cocina” de Mis Favoritos del Explorer ha engordado casi tanto como yo. La de cosas ricas y bonitas que es capaz de hacer la gente.

Y la de ingredientes raros que se pueden descubrir: el pili-pili, el panko, el kéfir, el fondant, el buttermilk, el ghee, las bayas de goji, el té matcha, la tahina, el cremor tártaro...

O el rambután, del cuál, sin ni siquiera conocer el nombre, me puse ciega este verano en Tanzania. Todo lo que tiene de feo lo tiene de rico.


Y qué fotos más alucinantes! Igualitas que las mías de las malenis radiactivas.

El caso es que últimamente he probado muchas recetas nuevas. Aún así la lista de pendientes no deja de crecer. Es por esto que hay que pensárselo mucho antes de repetir.

Para estar seguros de lo que hacemos, después de cada ingesta, nos ponemos en plan jurado de gimnasia rítmica y, ahí, con todos los sentidos embotados, le damos nota a los platos.

En el equipo de los salados tenemos un primer clasificado a mucha distancia del resto.


Esta bastela es una modificación de un plato típico marroquí hecho con pasta brick que relleno de cualquier cosa está de muerte, pero esta ya es para nota.

Y en el lado dulce de la cuestión tenemos más conflictos. Se nota que somos golosos. Tenemos casi un doble empate a dos niveles. Espero que alguna de las cosas que tengo pensadas para esta semana pueda desempatar.


Todas las recetas las he sacado de blogs de gente con mucho talento para la cocina y más para la fotografía. Ya lo he dicho, no? Pero es que no podía imaginarme que un bizcocho pudiera ser tan fotogénico.

Con esto quiero decir que, poniendo el nombre de la receta en Google se llega a la mayoría de los sitios dónde yo las he encontrado, pero si a alguien le apetece saber algo más sobre algo que pregunte.

Como curiosidad comentar que yo creía que no había nada que pudiera saber más a chocolate que el propio chocolate pero estaba equivocada. Lo de los muffins de chocolate de Dan Lepard no es de este mundo.