domingo, 10 de octubre de 2010

Bollerismo: magdalenas radioactivas

Bollerismo o como me ha dado por encender el horno y hacer experimentos de repostería.

Me gusta cocinar. Me relaja. Llego a casa después de currar, me pongo la radio y a hacer comiditas. Y también me gusta porque me encanta comer, claro.

Principalmente por lo segundo había desterrado los postres y la repostería de mi recetario. Cuando Mi Santo y yo nos fuimos a vivir juntos, me dio por probar todo tipo de postres, bizcochos y demás y eso se tradujo en tres o cuatro kilos de más antes de que pudiera darme cuenta.

Hace un mes que dejé de fumar, pero creo que todavía no lo he superado. La ansiedad ya ha pasado pero todavía tengo muchos momentos de monuzo. Por eso me doy un poco de cuartelillo con la comida. Creo que ya he cogido cuatro kilos otra vez y con mi nueva afición no parece que vaya a soltarlos pronto. En fin, mierda de metabolismo que tenemos algunos.

El caso es que después de disfrutar el regalo del santo de Mi Santo, me apeteció mucho intentar hacer unas cupcakes, esas magdalenas pretenciosas.

Como siempre que me da por algo, paso por el proceso de documentación. Después de salivar en abundancia delante del ordenador me decidí por una receta de My little things: cupcakes de manzana y nueces con frosting de queso.

Me agencié los ingredientes y paratos que me faltaban. Bueno todos menos uno. La de la tienda me dijo que era imprescindible pero yo no le di importancia. La señora de la tienda tenía razón.

Preparé la mezcla. Creo que me pasé con la manzana, como tampoco tengo báscula… A pesar de todo parecía que podría funcionar. Me dispuse a rellenar tres cuartos de las cápsulas con la mezcla. Las cápsulas son esos pretenciosos y decorados papeles de las magdalenas. En este momento me dí cuenta de la razón que tenía la señora de la tienda cuando me dijo que necesitaría un molde de magdalenas donde meter las cápsulas o se desmoronarían.

El resultado han sido unas preciosas magdalenas amorfas como los relojes derretidos de Dalí.



A pesar de su mala pinta estaban bastante buenas y, mientras se horneaban, ya había preparado el frosting de queso así que las iba a decorar igualmente.


Me hice una manga pastelera a lo MacGyver con una bolsa de plástico, una boquilla y un poco de cinta adhesiva y este fue el resultado: magdalenas radiactivas.




Es posible que el verde no ayudara a hacerlas más apetecibles pero seguro que con unas de chocolate queda mucho mejor.

Mañana: bizcobolas.

2 comentarios:

Gratis total dijo...

guerra a las malenis!!!

tu hazte un biscocho de limón de los de toa la vida, de esos que mides con un yogur, y ya verás que bien!

Inverosímil dijo...

Hombre... el bizcocho de yogur ya lo tenía controlado... Las malenis para mí son magdalenas pretenciosas... pero están tan ricas!

¿Me convertiré en una maleni? A veces llevo gafapasta pero siempre llevo vaqueros... Doctora, ¿acabaré como Bree Van de Kamp?