sábado, 27 de noviembre de 2010

Zombis (Quinta Entrega): The Walking Dead

Parecía que ya había dicho todo lo que tenía que decir sobre los zombis pero una nueva serie ha traído el tema a la actualidad: The Walking Dead.

Que se hiciera una serie sobre zombis es algo que, sin darme cuenta, había echado de menos desde siempre. He visto muchas pelis con esta temática y de todo tono (de risa, de miedo, de asco sin más...) y, al terminar de verlas, todas me dejaban con la misma sensación: se acaba como podía haber seguido tres horas más.

Porque los zombis es lo que tienen, viven muuuucho tiempo y los hay a patadas. La historia siempre podría continuar. Siempre he tenido la impresión de que dejaban de escribir el guión cuando les llegaba para noventa minutos de peli.

Todo esto se traduce en que ya hacía tiempo que alguien tenía que haber hecho una serie de zombis! Y aquí la tenemos.


Ya he visto los cuatro capítulos que se han emitido. Algo de lo visto será comentado. Pero no creo que nadie pueda acusarme de spoiler... Es una serie de zombis, vale? Hay un holocausto, unos pocos humanos sobreviven como pueden y hay zombis por todas partes. Si te muerden te conviertes en uno de ellos. Lo de siempre vamos.

Entreguémonos al análisis.

Como los subtítulos no funcionaban muy allá, la estamos viendo en castellano. Casi siempre es un error pero es lo que hay. El caso es que, en la serie, a los zombis los llaman "caminantes". Me huele a que no han encontrado una alternativa mejor pero a mí me suena demasiado a peregrino.
La caracterización de los zombis es bastante buena. Lo que no se corresponde con los cutrecromas que usan a todas horas y que cantan por soleares.

Basándome en la Guía de supervivencia zombi de la que ya informé aquí, tengo que decir que los zombis de The Walking Dead son un reflejo de lo que se supone que es un zombi.

Estos zombis no corren que se las pelan, ni les quema la luz del sol, ni caminan por los techos y sólo se les mata reventándoles el cerebro. Vi una escena de una cabeza cortada que seguía intentando morder que me emocionó por su rigor.

¿Ya doy suficiente miedo o sigo? Venga sigo.

El único fallo a este respecto que he encontrado es que estos zombis parecen ser capaces de usar herramientas. Se ve a algunos usar piedras para romper los cristales de una puerta y eso se supone que no saben hacerlo.


Por lo demás muy bien. Sólo diría que muchas situaciones me resultan muy previsibles. Pero debe ser porque he visto demasiadas pelis del género y no parece que nadie del gremio sea muy original.

Lo que me ha parecido más curioso es la composición del grupo de personas no zombis. No sé si es que todavía tengo secuelas pero me parece que hay una clarísima relación entre los protagonistas de esta serie y los de... atención.... Perdidos!

Sí, puede parecer que se me ha ido la perola definitivamente, pero tengo el pálpito de que alguien me va a dar la razón. Teniendo en cuenta que el comic en que se basa la serie de los zombis se publicó por primera vez en 2003 y que la primera temporada de Perdidos se emitió en 2004 puede ser que el original y la copia sean justo lo contrario. Me da igual, haber llegado antes.

Rick Grimes vs. Jack Shephard: Rick es el prota. Es poli de pueblo y, si cabe, más güeno todavía que Jack. De momento de puro bueno parece tonto.


Lori Grimes vs. Kate Austen: La infumable Dra. Tancredi de Prison Break. No puedo con esta tía. Me caía incluso peor que Kate. En The Walking Dead, de momento es igual de petarda pero un poco más egoista.


Shane Walsh vs. James "Sawyer" Ford: Apañero poli del prota poli. Este es más altruista que Sawyer pero igual de aprovechadillo. Además, Shane parece Richard Gere con una reacción alérgica.

Dale vs. Locke: Dale también va de místico, da discursitos enigmáticos y lleva ropa multibolsillo. Es el dueño de las únicas herramientas disponibles en el campamento (como los cuchillos de Locke, vamos).

Jim vs. Desmond: Dos iluminados con pinta más bien poco aseada y visiones sobre el futuro. (Seguro que acaba siendo mi favorito).
Y en plan integración étnica también tenemos equivalencias ya que hay:
Un coreano: Glenn vs. Jin


Un negro: T-Dog vs. Michael

Y un latino entrado en carnes: Morales vs. Hurley

Para mi gusto demasiadas coincidencias.

Hasta junticos se parecen.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Cocinar y Comer

Todavía no tengo claro si me gusta más cocinar o comer.

Hay quien dice que cocinar es una frustrante pérdida de tiempo por lo efímero de las obras. Pero si se disfrutan como se debe cumplen perfectamente su función. Otra cosa es “echar de comer” a gente que engulle sin masticar como los pavos. Para esos siempre tengo patatas fritas. (Y ahora que no se me ofenda nadie que haya venido a casa y haya comido patatas fritas… cada cosa tiene su momento…).

Desde que vivo con Mi Santo, de la cocina casi siempre me encargo yo. Al principio aprendí los básicos y me dediqué a alguna gochez que otra. El resultado fueron demasiados kilos de más que me hicieron aterrizar de cabeza en el apasionante mundo de los sopicaldos de verdura.

Pero como ahora estoy dejando de fumar (dos meses y medio ya), me permito ciertas licencias. Para ser más exactos, la cocina se ha convertido en una ciudad sin ley de la que sólo salen viandas, manjares y ambrosías hipercalóricas.

Yo lo racionalizo como que estoy en mi etapa de desarrollo gastronómico experimental. Mis lorzas están encantadas con la racionalización.

Me permito lo de la racionalización porque se trata de un proceso muy documentado. En poco más de tres semanas, la carpeta “Cocina” de Mis Favoritos del Explorer ha engordado casi tanto como yo. La de cosas ricas y bonitas que es capaz de hacer la gente.

Y la de ingredientes raros que se pueden descubrir: el pili-pili, el panko, el kéfir, el fondant, el buttermilk, el ghee, las bayas de goji, el té matcha, la tahina, el cremor tártaro...

O el rambután, del cuál, sin ni siquiera conocer el nombre, me puse ciega este verano en Tanzania. Todo lo que tiene de feo lo tiene de rico.


Y qué fotos más alucinantes! Igualitas que las mías de las malenis radiactivas.

El caso es que últimamente he probado muchas recetas nuevas. Aún así la lista de pendientes no deja de crecer. Es por esto que hay que pensárselo mucho antes de repetir.

Para estar seguros de lo que hacemos, después de cada ingesta, nos ponemos en plan jurado de gimnasia rítmica y, ahí, con todos los sentidos embotados, le damos nota a los platos.

En el equipo de los salados tenemos un primer clasificado a mucha distancia del resto.


Esta bastela es una modificación de un plato típico marroquí hecho con pasta brick que relleno de cualquier cosa está de muerte, pero esta ya es para nota.

Y en el lado dulce de la cuestión tenemos más conflictos. Se nota que somos golosos. Tenemos casi un doble empate a dos niveles. Espero que alguna de las cosas que tengo pensadas para esta semana pueda desempatar.


Todas las recetas las he sacado de blogs de gente con mucho talento para la cocina y más para la fotografía. Ya lo he dicho, no? Pero es que no podía imaginarme que un bizcocho pudiera ser tan fotogénico.

Con esto quiero decir que, poniendo el nombre de la receta en Google se llega a la mayoría de los sitios dónde yo las he encontrado, pero si a alguien le apetece saber algo más sobre algo que pregunte.

Como curiosidad comentar que yo creía que no había nada que pudiera saber más a chocolate que el propio chocolate pero estaba equivocada. Lo de los muffins de chocolate de Dan Lepard no es de este mundo.

lunes, 18 de octubre de 2010

Abrazar

Mañana de lunes. Puf.

La media hora de más que me he quedado en la cama apagando el despertador cada vez que sonaba me hace ir volada después. Como siempre.

Casi todo mi camino al trabajo transcurre por autovía. En autovía voy con el modo conducción tranquila-eficiente ON. El modo chungo-agresivo-derrochador lo dejo para Madrid ciudad.

Pero esta mañana llevaba la hora más pegada de lo normal y tenía que ir un poco más alegre. Aunque siempre dentro de la norma, claro. Que si a ver si se quita la flagoneta que va pisando huevos, que si por el carril izquierdo no se puede ir tan despacio…

Finalmente que me incorporo a la tercera y última autovía que me llevará a mi puesto de trabajo. Ésta última suele ser la más caótica por ser la mejor preparada creo yo. Tiene cuatro carriles por sentido y la velocidad máxima permitida es de 120 kilómetros por hora.

Pero a la gente le encanta vivir al margen de la ley y jugarse su vida y la de los demás. Les pone hacer maniobras peligrosas e impredecibles y les llena de orgullo y satisfacción ganar con ello 10 segundos en su trayecto diario. Ojala supieran lo que a veces dejan tras de sí.

Iba yo con un poco de ese ansia en el cuerpo cuando veo a dos animales de los del párrafo anterior cruzándose y colándose entre el resto del tráfico luchando por ponerse en cabeza de no sé qué Gran Premio. En una de las últimas maniobras que he podido ver han echado literalmente contra la mediana a una pobre chica que iba por allí tan tranquila.

Su coche ha empezado a rebotar y ha girado dos veces sobre sí mismo hasta que ha conseguido detenerse empotrado contra el quitamiedos.

Otros dos coches y yo hemos parado en el arcén a su altura. El coche estaba destrozado pero la chica parecía estar bien. Petrificada pero bien. Su cara no mostraba ninguna emoción. En ese momento, el chico que había parado delante de mí se baja y, sin pensarlo, echa a correr cruzando la autovía.

Cuando llega al coche del accidente, consigue abrir la puerta de la conductora y le tiende la mano a ésta para ayudarla a salir. Ella sale y, sin articular palabra, rompe a llorar y se abrazan.

Durante toda la escena yo estaba mirándoles, agarrada al volante y más petrificada que ella misma. En mi cabeza sólo podía escuchar Wise Up de Aimee Mann.

Después caí en la cuenta de la temeridad que había cometido aquel chico al cruzar la carretera de aquella manera, de la de gente que muere atropellada en circunstancias como esa. Pero él no se lo pensó un momento y llegó a tiempo a dónde le necesitaban.

Por supuesto que los dos animales no se enteraron de nada de todo esto.

Ya les pillará el karma, ya.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Cumple Santo

Hoy a Mi Santo le caen treinta castañas.


Ahora ya no te ríes tanto, eh?

Y para celebrar tamaño evento, no he podido por más que llamar a unos amigos para que te trajeran la tarta.

Una viene de mi parte como es evidente.

Pero yo sé que hay otros emisarios que te van a hacer más ilusión.

Cuidado con este que empieza sin ti!! Y luego preguntas que por qué me cae gordo.

Y a los dos últimos los he convertido directamente en tarta porque sino iba a ser un poco difícil que vinieran.




¡Feliz cumpleaños!

PD: Mucha más gente quería traerte la tarta pero es que no veas lo difícil que es encontrar en Google fotos de ellos con tartas de cumpleaños...

martes, 12 de octubre de 2010

Con A de alfabético

Ayer fue día de puente pero a medias. Yo no tenía que ir a trabajar pero Mi Santo sí. Así que no nos fuimos por ahí. Nos quedamos. Cada uno a lo suyo.

Se supone que iba a quedar con mis padres pero me abandonaron porque ellos sí se iban por ahí. Iba a quedar con ellos para ir a comprar algo que valiera como mi regalo de cumpleaños (que fue hace dos semanas).

Este es un tema que me cabrea y deprime a partes iguales. Todo el mundo, menos Mi Santo, hace tiempo que desertó de comprarme regalos porque dicen que tengo gustos raros y que nunca aciertan. Ahora que lo pienso, debo llevar más de cuatro años sin regalos de cumpleaños ni Reyes.

Para empezar yo soy muy agradecida con todo lo que se me regala y procuro usarlo siempre que sea posible (aunque me regalan cada cosa) pero… Joder, todos somos raros a nuestra manera. A mí me encanta regalar y acertar, pero eso implica siempre un poquito de esfuerzo y ponerse en el lugar de la otra parte.

En fin, que esta mañana he salido, con más bien pocas ganas, a ver si encontraba algo a lo que colgarle la etiqueta de regalo de cumpleaños de mis progenitores. Odio ir de compras. Sólo voy por necesidad. Ir así, forzando la máquina, suele traducirse en que vuelva a casa de mal uva y con las manos vacías.

Me asomé a un par de establecimientos de Amancio. En la primera vuelta de reconocimiento podría decir que hasta había encontrado cosas que me gustaban pero, en cuanto vi las colas del probador y la caja, mis pies me sacaron de allí derrapando en las curvas.

Tan pocas ganas de compras tenía que mi huida despavorida me ha llevado a la cola de una caja de ahorros donde iba a pagar unos impuestos que al parecer le debemos a Alberto. Alberto Ruiz Gallardón, claro. Es que cuando entro en tratos de tanta pasta con alguien, me gusta llamarle por su nombre de pila.

Más rara voy a parecer si digo que a mí me gusta pagar impuestos. Quiero pensar que le damos dinerito al Estado, él lo junta todo y nos da cositas. El problema es que cada vez hay más “Estados” a los que dar dinerito y cada vez me cuesta más encontrar las cositas que nos dan. Sobre todo cuando nos referimos al Impuesto sobre Bienes Inmuebles y la Tasa por Prestación del Servicio de Gestión de Residuos Urbanos que amablemente nos impone el ayuntamiento de la capital del reino y que se ha incrementado en 500% en los últimos años el uno y se han sacado de la manga para cobrar dos veces algo, el otro.

Pero yo los pago. No religiosamente porque no uso, pero los pago.

En resumen, podría decir que pasé un día de puente de mierda. Pero no ha sido así. Porque cuando tengo que ir de compras tengo que llevar mi propia música porque si no ni siquiera entraría a las tiendas.

Ayer tomé prestado el Ipod de Mi Santo. Como buscar algo apetecible entre todos los archivos me daba mucha pereza, puse mi ánimo en manos del orden alfabético (de ahí el título del post). Seleccioné la opción “Canciones” y empecé a escuchar las primeras, las que iban con la A.

El resultado fue fantástico. Una mezcla extrañita pero genial.

Accidentaly in love de Counting Crows


Achilles Last Stand de Led Zeppelin



Across the universe de The Beatles



Action de Saint Etienne



Aenema de Tool



Aeropuertos de segunda de Manos de Topo (perdón pero no encontré nada mejor)



Agosto esquimal de Maga



Al Alba de Luis Eduardo Aute



All by myself de Eric Carmen

Esta última es un horror pero me venía especialmente bien, con el cariz que estaba tomando el día, para montar el numerito a lo Bridget Jones en casa. Por eso en vez de la canción, pongo la escena. Pongo el
enlace porque han desactivado la inserción… y así esto ya no tiene ni puta gracia, pero bueno.

Y felicidades a las Pilares, Mapis, Pilucas, Mariapis y demás.

lunes, 11 de octubre de 2010

Bollerismo: bizcobolas

Otro de los experimentos de la semana repostera han sido las bizcobolas. La idea inicial es que acabaran siendo cakepops (la de palabros cursis que estoy aprendiendo) pero no encontré los palos para hacerlos pops.

Madre mía… yo creo que era menos rara cuando fumaba… si total bajo al estanco en un minutito… y seguro que vuelvo a ser un poco más normal...

Esta vez la receta viene de lo que identifiqué como fuente original de la idea:
Bakerella.

En pocas palabras, consiste en hacer un bizcocho, destrozarlo, mezclarlo con algún tipo de crema, hacer bolitas y recubrirlas de chocolate o similar. Evidentemente, no es lo mismo decirlo que hacerlo. Pero es entretenido.




El principal problema es que de un bizcocho de medio kilo, salen unas cuarenta bizcobolas… y luego hay que comérselas… y luego hay que bajarlas… y no está el día para salir a correr… este invierno no voy a pasar nada de frío… como Sibert...

domingo, 10 de octubre de 2010

Bollerismo: magdalenas radioactivas

Bollerismo o como me ha dado por encender el horno y hacer experimentos de repostería.

Me gusta cocinar. Me relaja. Llego a casa después de currar, me pongo la radio y a hacer comiditas. Y también me gusta porque me encanta comer, claro.

Principalmente por lo segundo había desterrado los postres y la repostería de mi recetario. Cuando Mi Santo y yo nos fuimos a vivir juntos, me dio por probar todo tipo de postres, bizcochos y demás y eso se tradujo en tres o cuatro kilos de más antes de que pudiera darme cuenta.

Hace un mes que dejé de fumar, pero creo que todavía no lo he superado. La ansiedad ya ha pasado pero todavía tengo muchos momentos de monuzo. Por eso me doy un poco de cuartelillo con la comida. Creo que ya he cogido cuatro kilos otra vez y con mi nueva afición no parece que vaya a soltarlos pronto. En fin, mierda de metabolismo que tenemos algunos.

El caso es que después de disfrutar el regalo del santo de Mi Santo, me apeteció mucho intentar hacer unas cupcakes, esas magdalenas pretenciosas.

Como siempre que me da por algo, paso por el proceso de documentación. Después de salivar en abundancia delante del ordenador me decidí por una receta de My little things: cupcakes de manzana y nueces con frosting de queso.

Me agencié los ingredientes y paratos que me faltaban. Bueno todos menos uno. La de la tienda me dijo que era imprescindible pero yo no le di importancia. La señora de la tienda tenía razón.

Preparé la mezcla. Creo que me pasé con la manzana, como tampoco tengo báscula… A pesar de todo parecía que podría funcionar. Me dispuse a rellenar tres cuartos de las cápsulas con la mezcla. Las cápsulas son esos pretenciosos y decorados papeles de las magdalenas. En este momento me dí cuenta de la razón que tenía la señora de la tienda cuando me dijo que necesitaría un molde de magdalenas donde meter las cápsulas o se desmoronarían.

El resultado han sido unas preciosas magdalenas amorfas como los relojes derretidos de Dalí.



A pesar de su mala pinta estaban bastante buenas y, mientras se horneaban, ya había preparado el frosting de queso así que las iba a decorar igualmente.


Me hice una manga pastelera a lo MacGyver con una bolsa de plástico, una boquilla y un poco de cinta adhesiva y este fue el resultado: magdalenas radiactivas.




Es posible que el verde no ayudara a hacerlas más apetecibles pero seguro que con unas de chocolate queda mucho mejor.

Mañana: bizcobolas.

sábado, 9 de octubre de 2010

La apuesta

Anoche estuvimos tomando algo en casa de unos amigos.

Uno de ellos se dejó barba este verano y todavía no se la ha afeitado.

Llevamos un tiempo coaccionándole para que se afeite. Que si no te pega, que si te hace más viejo, que si pareces el de Los lunes al sol… pero no hay manera. Le encanta llevar la contraria.



Y con ese espíritu rebelde debía seguir estando cuando aceptó una apuesta muy tonta: si conseguíamos reunir a 500 fans en un grupo de Facebook creado a tal efecto se afeitaría la barba.

El tema ya se fue de las manos cuando propuso que se depilaría de cuerpo entero si se apuntaban 5.000 personas.

Y en esas estamos.
Aquí os dejo la página y os pido el pequeño esfuerzo de pinchar en “Like” una vez que veais la página en cuestión.

Muchas gracias.

viernes, 8 de octubre de 2010

Estereotipos

Lo útiles que son los estereotipos para catalogar al personal. Todo tiene estereotipos: las profesiones, las nacionalidades, las personas de una u otra edad, sexo o raza…

Pero lo más curioso es que este fenómeno crea correspondencias unívocas. Quicir, que cada uno aplica su estereotipo a cada otro y no tiene nada que ver con el contrario o el de más allá.

Esto podría traducirse en unas complicadísimas matrices multidimensionales en las que nadie sería capaz de encontrar nada.

Pero siempre aparece alguien con mucho ingenio dispuesto a hacernos la vida más fácil. Gracias a una compañera, encontré la página de un diseñador gráfico, Yanko Tsvetkov, que pensó que, para los estereotipos por nacionalidad, sería mucho más fácil y visualmente resultón crear un mapa por originador y plasmar en él sus prejuicios.

En resumen podríamos concluir que los españoles somos:

para los estadounidenses, México


para los alemanes, hoteles baratos


para los rusos, Don Quijote


para los franceses, bailaores de flamenco


para los polacos, tomates y toros


para los italianos, hablamos dialectos del italiano


para los búlgaros, su lugar de trabajo


para los británicos, país en el que ellos deben llevar protector solar


para los gays, osos

También me gusta mucho el mapa de América del Sur para los estadounidenses

Y el de Italia según los italianos pijos (supongo que del norte)

jueves, 7 de octubre de 2010

Tongo (II)

Gracias a mi amiga Marta y al enlace que me pasó, pude saber que la moneda rara no era un tongo del todo pero tampoco me iba a pagar unas vacaciones.

Pertenece a unas series de prueba que se crearon para enseñar a los países dudosos cómo seria el reverso de sus monedas. Con este propósito empezó la cosa. Pero luego todo el mundo se apuntó al bombardeo. Se puede ver en la página que hay monedas de las Islas Feroe, Córcega, Creta o Melilla.

Pero sin duda las más sorprendentes para mí han sido las de las Islas Canarias.



Aquí el quinto peor presidente del mundo según Foreign Policy.

Toma.